Un método para aumentar la absorción intestinal de los compuestos beneficiosos de la soja

30/ene/2014 | Fundación Descubrecompartir noticiaimprimir

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El grupo Alelopatía en plantas superiores y microorganismos de la Universidad de Cádiz, perteneciente al Campus de Excelencia Agroalimentario ceiA3, está desarrollando un método que permitirá incrementar el procesamiento de las isoflavonas de la soja en el intestino y, por tanto, las propiedades beneficiosas de los compuestos de este vegetal.

La estrategia consistirá en añadir bacterias que mejoren la capacidad de procesamiento de las isoflavonas, sustancias derivadas de la soja con capacidad antioxidante, en aquellas personas que no pueden metabolizar estos compuestos para producir S-equol. Se trata de un compuesto que sólo lo producen ciertas bacterias intestinales en algunos seres humanos después del consumo de soja. Es el resultado del metabolismo de la isoflavona daidceína, uno de los componentes beneficiosos de la soja.

¿La mayor ingesta de soja conlleva más beneficios para la salud? Depende de si las bacterias del intestino pueden procesarla o no. Esto implica que la capacidad de un individuo de metabolizar las isoflavonas de la soja depende de la composición de su microflora intestinal. De esta forma, no todas las personas son capaces de metabolizar estos compuestos beneficiosos, sólo aquellas que poseen en su intestino esta microbiota tan particular.

La estrategia de los investigadores de la Universidad de Cádiz y el Hospital Universitario Puerta del Mar permitiría inducir esa capacidad de producir S-equol a aquellas personas que no lo generan por sí mismos. “Hay microbiotas intestinales productoras de S-equol y otras que no lo son. Esta microbiota nos protege frente a patologías en las que está implicada un proceso inflamatorio o incluso en aquellas donde hay daño en el ADN celular, como el cáncer”, precisa a la Fundación Descubre uno de los científicos responsables del estudio, Francisco Antonio Macías de la Universidad de Cádiz.

Según los investigadores, sólo 25-35% de la población mundial tienen la microbiota que produce este compuesto, excepto en países fuertemente consumidores de soja como Vietnam, China, Corea, Japón, entre otros, que llegan al 65%. Su método consiste combinar las isoflavonas, compuestos funcionales derivados de la soja, con una cepa bacteriana concreta productora de S-equol. “Estamos trabajando en localizar las bacterias que mejor produzcan S-equol. El siguiente paso sería implantarlas en el organismo de aquellos individuos que no la poseen y alimentarlas con soja”, explica Macías.

La idea de los investigadores es obtener un denominado simbiótico, un producto basado en la cepa de la bacteria y las isoflavonas de la soja que actuase sobre la flora intestinal, de forma que el individuo produjera S-equol. Por el momento, el grupo de Farmacología de la Facultad de Farmacia de Sevilla probará estas isoflavonas en ratones. “Primero, le inducirán una enfermedad, se les administrará una dieta rica en isoflavonas y se comprobará si esta dieta mejora la salud de estos animales”, explica el científico.

Las conclusiones de este estudio titulado ‘Soy isoflavones and their relationship with microflora: beneficial effects on human health in equol producers’ publicado en la revista Phytochemistry Reviews, demuestra que la capacidad de los individuos para producir S-equol es una condición importante para verse beneficiados por estos productos.

Una de las ventajas de esta metodología es que las bacterias podrían adaptarse en la microbiota intestinal, sin efectos secundarios, al igual que ocurre con otros probióticos “Se abre puerta a una nueva terapia, nada invasiva, capaz de generar S-equol de manera natural. Esto se traduciría en un menor riesgo cardiovascular, menor incidencia de cáncer de próstata y de mama, y un mayor alivio de los síntomas relacionados con la menopausia, como los sofocos y la osteoporosis”, adelanta.

[n Microflora intestinal

Los investigadores destacan la complejidad de la microbiota humana, es decir, el conjunto de microorganismos que se localizan de manera habitual en distintos sitios del cuerpo humano. En concreto, los expertos están estudiando los microorganismos presentes en el intestino productores de S-equol.

Para detectar si la microbiota intestinal de un individuo tiene la capacidad de producir S-equol, los investigadores escogerán una muestra de personas que se alimentaran con una dieta con unas cantidades concretas de isoflavonas durante varios días. Transcurrido ese periodo se recogerá la orina de un periodo de 24 horas y se analizará si contiene o no S-equol. “Cuando identifiquemos a individuos que lo produzcan, usaremos sus heces para identificar a las cepas productoras”, explica el investigador.

Referencia bibliográfica:

Sánchez-Calvo, J M ; Rodríguez-Iglesias, M A ; Molinillo, J M G ; Macias, F A. ‘Soy isoflavones and their relationship with microflora: beneficial effects on human health in equol producers’, Phytochemistry Reviews (2013) 12(4): 979-1000.

Imágenes:

Equipo de separación e identificación de S-equol

http://www.flickr.com/photos/fundaciondescubre/12201943885/

Equipo del Grupo de alelopatía de la Universidad de Cádiz

http://www.flickr.com/photos/fundaciondescubre/12202354734/

Equipo del Hospital Puerta del Mar participante en el proyecto

http://www.flickr.com/photos/fundaciondescubre/12202351124/

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