La UCA participa en un proyecto que demuestra que la borraja es un "superalimento" junto al CSIC y la UCO

02/sep/2016 | UCAcompartir noticiaimprimir

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La verdura tiene propiedades quimiopreventivas y protege el ADN

Las universidades de Cádiz y Córdoba participan en un proyecto de Excelencia de la Junta de Andalucía.

Las universidades de Cádiz y Córdoba participan en un proyecto de Excelencia de la Junta de Andalucía.

Las universidades de Cádiz y Córdoba participan en un proyecto de Excelencia de la Junta de Andalucía, liderado por el Dr. Antonio de Haro Bailon, investigador del Instituto de Agricultura Sostenible (IAS-CSIC), que ha demostrado que la borraja, considerada en Andalucía como una mala hierba y tratada como tal, es en realidad un "superalimento". El proyecto tiene diversas líneas de trabajo orientadas a la mejora genética del cultivo, liderada por el IAS-CSIC, a la caracterización funcional del mismo, lideradapor la UCO, y al desarrollo de un proceso sostenible de obtención del aceite utilizando fluidos supercríticos, liderada por la UCA.

Según ha informado la UCO, la borraja no goza en el sur de España de la misma fama que tiene en el norte, ya que en Andalucía se considera a esta planta de hojas grandes y flor azulada como una mala hierba y se procura su eliminación, mientras que "en Aragón, La Rioja y Navarra está presente en los mercados como una verdura más y es apreciada como ingrediente gastronómico en guisos".

Con el fin de acabar con la mala fama de esta planta y ofrecer una alternativa en la horticultura andaluza, los investigadores del IAS-CSIC y de la UCO han demostrado los efectos saludables de su consumo y, para ello, han descrito propiedades tanto en la hoja como en la semilla, "que pueden servir para considerar a la borraja como un superalimento", que "es como se conoce a aquel producto que aporta propiedades más allá de la mera alimentación", según ha explicado la investigadora del departamento de Genética de la UCO, María Dolores Lozano.

En este trabajo de investigación se ha tenido en cuenta que "en los países desarrollados hay una corriente de consumidores que buscan un valor añadido en su lista de la compra" y "la industria alimentaria ha canalizado esta demanda bajo esta etiqueta u otras similares", de modo que, "en el caso de la borraja (Borago officinalis), describir propiedades denominadas funcionales puede potenciar, tanto su cultivo, como su consumo", siendo ese el origen de este trabajo de investigación.

El equipo científico se ha fijado en dos partes del vegetal. Por un lado, en sus hojas, que alcanzan una longitud de entre cinco y 15 centímetros, como las de la espinaca. Por otro, en sus semillas negras, del tamaño de un grano de arroz, teniendo en cuenta que "ya desde la antigüedad se le atribuían propiedades beneficiosas para la salud y algunos remedios medicinales de carácter casero incluían infusiones de borraja", pero se ha entendido "necesario describir de forma científica qué propiedades dispone la planta, puesto que el uso tradicional no es un conocimiento sistemático".

En el caso de las hojas, se diseñó un experimento para comprobar si el consumo de la verdura era seguro y si disponía de propiedades beneficiosas para la salud. Se administró a moscas de la fruta (Drosophila melanogaster) el equivalente a la ración humana. Las hojas se liofilizaron, esto es, se deshidrataron sin que perdieran sus compuestos bioactivos originales. El trabajo permitió conocer el rango en el que el alimento es recomendable y permitió observar ciertas capacidades quimiopreventivas. En concreto, compuestos fenólicos presentes en la borraja eran capaces de revertir las mutaciones convencionales que se producen en los organismos vivos. Estas variaciones en el código genético se producen por los agentes oxidantes que entran o se generan en las células y pueden ser origen, o contribuir al desarrollo, de las células cancerígenas. Con el fin de comprobar si la borraja conservaba estas propiedades en humanos, se administró el extracto de la planta a cultivos celulares de un tipo de leucemia.

A este respecto, la catedrática de la UCO, Ángeles Alonso, ha destacado que "vimos que se inhibía el crecimiento de las células tumorales". Así, tanto en el modelo de la mosca, como en el cultivo celular, han observado que la borraja ejercía un papel protector y preventivo. Los resultados han sido publicados recientemente en la revista científica Nutrients.

Protege del ADN

Respecto a las semillas, el aceite de borraja está presente en algunos productos comerciales como suplementos alimenticios, ya que presentan "un ácido graso llamado gamma linoleico, esencial para el ser humano", según ha indicado el profesor de investigación en el departamento de Mejora Genética Vegetal del IAS, Antonio de Haro. En las personas mayores empieza a fallar su síntesis en el organismo y puede producir efectos visibles, como la aparición de arrugas en la piel. La falta de este compuesto también está asociado a problemas de salud como la cirrosis hepática, dermatitis atópica o en la menopausia. Pues bien, el equipo conjunto ha demostrado que el ácido gamma linoleico presente en las semillas de la borraja también tiene efectos protectores para el ADN, tanto en estudios in vivo, como in vitro. Los resultados fueron publicados en PLOS ONE.

Desarrollo de un proceso de extracción sostenible

Por otro lado, en la Universidad de Cádiz, el equipo Análisis y Diseño de Procesos con Fluidos Supercríticos del departamento de Ingeniería Química y Tecnologías de los Alimentos, liderado por el profesor Enrique Martínez de la Ossa, en colaboración con el doctor de Haro del IAS-CSIC, ha llevado a cabo el estudio del proceso de extracción y análisis del aceite de las semillas en condiciones de fluidos supercríticos. Se ha partido del cultivo, selección y caracterización de la planta realizada por parte del departamento de Mejora Genética Vegetal del IAS. Y el departamento de Ingeniería Química y Tecnología de Alimentos de la UCA estudió la extracción y el fraccionamiento del aceite contenido en la semilla, utilizando la tecnología con dióxido de carbono supercrítico.

En el sector alimentario, "la extracción supercrítica emerge como una operación competitiva respecto de otras de separación convencionales que requieren con frecuencia operar en unas condiciones de temperaturas que pueden afectar a las sustancias termolábiles", ha detallado la investigadora de la UCA, Lourdes Casas. Por otra parte, el desarrollo de una normativa cada vez más exigente en temas relacionados con la prevención y corrección de la contaminación ambiental, así como un aumento en la demanda de productos de calidad, tal y como aseguran desde el departamento Ingeniería Química y Tecnología de Alimentos de la institución gaditana, justifican los esfuerzos que se están realizando en la búsqueda y mejora de métodos de separación limpios, eficientes y que no produzcan degradación térmica.

Los resultados de la extracción y fraccionamiento supercrítico del aceite, han permitido caracterizar las fracciones obtenidas en cuanto a acidez, composición de ácidos grasos y propiedades antioxidantes, avalando de esta forma, la calidad del aceite de borraja.

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